Existe la creencia de que la ultracavitación no posee ningún riesgo o contraindicación. Eso no es cierto, de hecho existen bastantes casos en los que la ultracavitación podría entrañar un cierto riesgo para la salud. Sin embargo, antes de entrar en detalle conviene saber bien que es la ultracavitación.

Para conocer qué es la ultracavitación antes hay que analizar el concepto de cavitación. La cavitación es una técnica para eliminar grasa del cuerpo que consta de un proceso mediante el cual se generan y explotan pequeñas burbujas que debilitan las células grasas. Por su parte, la ultracavitación recibe su nombre de la combinación de cavitación y ultrasonido. ¿Qué diferencia hay entre ambas? Ninguna, puesto que hoy en día todo procedimiento de cavitación se realiza por ultrasonido.

Pues bien, aunque sean prácticamente desconocidos, lo cierto es que la ultracavitación presenta alguna contraindicación que debería ser conocida por aquellas personas que estén pensando en someterse a este tipo de procedimiento.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que la ultracavitación no es recomendable en personas que sufran alguna de estas dolencias:

·        Insuficiencia cardíaca.

·        Insuficiencia circulatoria.

·        Hipertensión severa.

·        Diabetes no controlada.

·        Epilepsia.

·        Colesterol alto.

·        Enfermedades hepáticas.

·        Varices grandes.

·        Heridas e infecciones en la piel.

Además, se desaconseja totalmente en personas que lleven algún tipo de prótesis metálica adyacente a la zona donde vaya a realizarse la ultracavitación. También en caso de embarazadas, niños o adolescentes.

Es cierto que se trata de un tratamiento de cierto riesgo, aunque también es verdad que éste puede ser reducido casi por completo si se llevan a cabo una serie de indicaciones. Estos son algunos ejemplos:

·        Realizar el tratamiento de ultracavitación en una clínica de garantía, que cuente con profesionales especializados que dispongan de experiencia previa en este tipo de procedimientos.

·        Dejar un intervalo mínimo de una semana entre sesiones.

·        Consumir alrededor de un litro de agua antes y después de cada sesión.

·        Asegurarse de no tener ningún problema en riñones e hígado.

·        Realizar al mismo tiempo un proceso de electroestimulación, radioterapia o drenaje linfático para de esa forma acelerar el proceso de eliminación de los deshechos.

·        No realizar el procedimiento durante más de 20 minutos en la misma zona.

Es importante recordar que este procedimiento no tiene resultados inmediatos, sino que al cuerpo le lleva un tiempo poder eliminar la grasa licuada. Por ello, es fundamental consumir mucha agua y realizar ejercicio físico. Aunque por encima de todo es vital acompañar al tratamiento de ultracavitación con sesiones de radioterapia o presoterapia, pues con este tipo de tratamientos se contribuye a la eliminación de los deshechos de forma natural, evitando de esta forma estancamientos y facilitando el trabajo a los riñones.

Normalmente el tratamiento de ultracavitación suele ir acompañado de este tipo de tratamientos reductores, aunque nunca está de más asegurarse de que es así.

En cuanto a los posibles efectos secundarios de la ultracavitación hay que decir que éstos no son de mucha importancia. En este caso los efectos secundarios más comunes son: calor en la zona, diarrea leve, pequeños hematomas o un leve zumbido en los oídos.